
Dí media vuelta y el mundo entero giró conmigo flotando en vino. Desde la pared, Margot Fonteyn abría los brazos ofreciendote como un regalo. Ni todo el humo del bar podía esconderte. Tambaleandome pero decidido, pude rescatarte del bullicio y huir juntos calle abajo.
Y dejo la historia abierta porque, a la luz del amanecer, no le veo el final.


