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lunes, 28 de febrero de 2011

Otra vez Brian Jones




Hace tiempo que no hablo de Brian Jones. Hoy hubiera cumplido 69 años, que se dice pronto. Él es uno de los principales motivos por los que empezé este blog. En realidad fue una disculpa para una historia que nunca llegué a acabar y que comenzé a publicar aquí a cachos: La primera guitarra de Brian Jones. Historia que, por cierto, creo que ha sido la culpable de algún que otro equívoco sobre mi persona. Pero en fin, nada es tan real como la ficción.

Echando la vista atrás, compruebo que este blog ha ido bajando la cantidad y calidad de sus entradas. Especialmente, y en referencia al Mr. Brian, me siguen gustando dos de ellas con las cuales aún me identifico: si alguien tiene curiosidad puede verlas aquí y aquí

jueves, 22 de enero de 2009

La Primera Guitarra de Brian Jones IX

A los 16 años el mundo estaba abierto. Podía soportar un presente aburrido confiada en el futuro próximo, sintiendo que todas las esperanzas estaban al alcance de la mano. El instituto, los padres, el barrio, todo, todo era pasajero; iba a desaparecer como un mal sueño en cuanto mi plan empezara a funcionar.
Al poco empecé a trabajar en una pizzería para comprarme mi primer saxofón y pagarme las clases. Nunca me gustó el trabajo y, tal vez por eso, nunca me han gustado las pizzas. Tampoco tenía muchas amigas; no conectaba con su mundo de princesas y modelos. Yo quería ser una estrella de rock, tocar en una banda, hacer giras alrededor del mundo, vestir ropa extravagante, tener un peinado único y distintivo, brillar por encima de toda la vulgaridad que conocía. Quería ser uno de esos ángeles caídos capaces de construirse un paraiso en cada hombro desconocido.
Era una niña, pero me sentía mucho más viva que ahora.
A esa edad no eres nadie. Sólo se habla de los amigos, de las pelis que has visto, de los programas de la tele, pero no de una misma. Todo el mundo conocía a alguien especial, alguien que iniciaba en lo desconocido, que abría una rendija por la que colarse en las prohibiciones. Y no importaba si eras la persona más fea y aburrida del barrio: conocías a ese ser especial, hablaba contigo, y ya podías llenar tu vacío contando su vida a todos los demás como si fuera la tuya propia. Mejor aún, porque tu vida nunca parece gran cosa.
Yo no llegué a conocer a ese alguien, así que tenía que ser yo misma todo el tiempo. Eso curte.

martes, 2 de diciembre de 2008

La Primera Guitarra de Brian Jones VIII


Mónica, amante esposa y madre, fue mi mejor amiga de la escuela. Desde los cuatro años hasta los catorce. Nuestras madres nos llevaban juntas al colegio, como a dos gemelas, enfundadas en lana con abrigos verdes, casi sin poder movernos. Rematando el conjunto, a modo de tapón, nos colocaban un verdugo. No sé cómo se le pudo ocurrir a alguien semejante prenda, ni porqué tuvo tanto éxito entre los niños de mi generación, pero quien le puso el nombre sabía muy bien lo que se hacía. Jamás la infancia se ha visto sometida a tortura igual por parte de su padres.

En un bar cerca de la escuela tenían una máquina de bolas de chicle. Todos los viernes por la tarde echábamos un montón de monedas. Habíamos probado casi todas: verdes, amarillas, azules, rojas... pero queríamos un chicle en especial, una gran bola púrpura que nos traía locas. Casi toda nuestra paga era devorada por la máquina, pero la bola púrpura nunca salía.

Un año, al llegar el verano, cambiaron la máquina por una nevera de helados y nuestras esperanzas se congelaron junto a flashes de cocacola.

Hoy, después de muchos años, he visto a Mónica paseando a su hijo, todo envuelto en pana y coronado por un gorro de lana. En lo alto del gorro, como en la copa de un árbol de navidad, tenía un enorme pompón púrpura. No puede evitar sonreir.

Me resulta extraño ver a mi vieja amiga, tan dura como yo, tan niña como yo, convertida en madre. Pero me reconforta pensar que, al menos ella, consiguió su bola púrpura.

Esta canción es para tí.

jueves, 29 de mayo de 2008

La primera guitarra de Brian Jones VII



A veces siento que nací en una época a la que no pertenezco. Otras, que todas las épocas me son ajenas. Vengo de una dimensión extraña y necesito gente extraña que me devuelva a ella.

lunes, 12 de mayo de 2008

La primera guitarra de Brian Jones VI


Recuerdo haber leido hace varios años una noticia sobre dos arquitectos italianos que fueron detenidos por falsificar sellos. En realidad, durante mucho tiempo a lo que se dedicaron fue a inventar y diseñar sus propios sellos enviando toda su correspondencia con ellos. Fueron condenados por algún tipo de fraude.

Muchísimo tiempo antes, a Duchamp se le ocurrió colocar un urinario en una sala de exposiciones. Ha sido declarada como la obra más influyente del siglo XX. Y es que a veces la frontera entre el arte y el crimen es difusa.

También a veces resulta dificil distinguir entre el amor y cualquier sentimiento.

martes, 22 de abril de 2008

La primera guitarra de Brian Jones V


1999 fue el año del fin del mundo. El apocalipsis era tan inmediato que la locura se adueñó de todos nosotros. Un solo día de aquel año contiene tantos excesos como meses y meses de cualquier otro que haya vivido. El 11 de agosto esperábamos impacientes el fin de Paris subidos Zoey y yo en el tejado de una caravana abandonada. Era el día del último eclipse solar del siglo. Una gran sombra amenazaba la Tierra; algo extraordinario estaba a punto de ocurrir y nosotros estábamos allí, preparados para ser testigos o cómplices, según se terciara.

Habíamos conseguido el cristal de una máscara de soldador que encontramos en la escombrera, una botella de Gusano Rojo y media docena de pomelos. El cielo podía caer sobre nosotros. Estábamos vestidos para la ocasión.

Pusimos la radio. La sombra avanzaba por medio mundo, imparable; la excitación crecía mientras mirábamos a través del cristal ¿Cómo marcaría ese día nuestras vidas?

Al final llegó el eclipse. Se notó una leve bajada de temperatura la luz bajó de intensidad, como el paso de unas nubes. A través del cristal veiamos cómo el Sol era lamido en uno de sus bordes por la oscuridad. Eso fue todo. Tras unos minutos, regresó la normalidad.

Unos meses después cambió el milenio, entramos en el futuro y no cambió nada.

Aquel fue el último año que Zoey y yo pasamos juntos.

sábado, 12 de abril de 2008

La primera guitarra de Brian Jones IV


Me rio cuando dicen que las mujeres somos profundas. He hurgado dentro de mí, escarbado, removido, cavado, hundido mis dedos dentro, muy dentro de mí, usándolos como periscopios en busca de un destello de mi alma y me he dado cuenta de que lo mejor está en la superficie, tan a mano que te lo puedes saltar en un descuido.

De pequeña, me encantaba esconder pequeños tesoros por toda la casa, o por el parque, el patio, donde fuere. Anillos de juguete, cristales y piedras con formas extrañas, muñecos diminutos, cromos y pegatinas, todo envuelto en paquetitos de tela sedosa y brillante. Los dejaba un tiempo enterrados; luego regresaba para recogerlos o comprobar si otro los había encontrado por mí.

Ahora, ya más crecida, me gusta tumbarme sobre la hierba en las noches de verano, la misma hierba que en mi niñez fue la isla donde enterré mi botín, y contemplar las estrellas, los cuerpos celestes.

Me recuesto sobre el rocio con esos cuerpos brillando, ardiendo encima de mí y dejo que busquen bajo mi piel todos los tesoros que oculté en mis días de saqueos y abordajes, que descubran los placeres pequeños y perversos que una vez guardé celosamente para mí sola.

martes, 1 de abril de 2008

La primera guitarra de Brian Jones III


Nico dijo a Lou Reed: "seré tu espejo" y formaron una pareja creativa aunque mal avenida, una lucha de egos con un puñado de buenas canciones. Pero yo tengo una imagen propia que mantener; no necesito ser el reflejo de otros. Soy algo más que un vacío delimitado por un marco, un pedazo de vacío que necesita de la copia contínua de cuanto le rodea.

Prefiero ser un cristal transparente y limpio por el que pase la luz antes que llenarme de cada imagen que se me enfrente. El cristal, al menos, sigue siendo el mismo aunque nadie lo aprecie. El espejo siempre es otra cosa, cambia según lo que se muestre.

domingo, 23 de marzo de 2008

La primera guitarra de Brian Jones II


Cuando estoy nostálgica busco entre todos mis cajones hasta encontrar una cinta que Zoey y yo grabamos hace tiempo. Él tocaba una vieja guitarra acústica que compró en el Rastro durante el viaje de fin de curso y yo mi saxofón. Improvisábamos sobre dos o tres acordes durante horas. Él tocaba exacatamente lo que yo iba pensando, adelantándose a mis ideas cuando paraba en mi solo. Era fantástico. Por eso escucho la cinta, intentando recobrar parte, aunque sólo sea una pequeña parte de esa frescura adolescente.


Una vez me dijo: "cuando encuentre la guitarra de Brian Jones, resumiré la juventud en dos minutos y medio, tan directos como una bala. Nadie tendrá los pies quietos ni envejecerá mientras suene esa canción"


lunes, 17 de marzo de 2008

La primera guitarra de Brian Jones I


Sería maravilloso que en esta guitarra con forma de lágrima fuese capaz de captar toda la energía de la juventud. Convertir el símbolo del llanto en fuente de energía.


A veces, pocas veces, pero a veces, los planetas se alinean, las estrellas entran en conjunción y todo sobre la superficie de la tierra se mueve al mismo ritmo, perfectamente acompasado, flotando en una extraña luminosidad.


Conocí a un chico en una de esas fiestas de pueblo que se celebran para hacer más agradables los veranos. Me hizo reir. Me encanta que me hagan reir. No teniamos mucho que hacer salvo estar juntos.


Le pregunté: ¿Qué sabes de los ángeles?


-¿Los ángeles? Sólo sé que puedes herirles si les disparas con una piruleta.


Casi al amanecer, cuando todos regresaban a casa con paso cansado, nosotros estábamos refugiados en su coche, abrazados. Sonaba una canción, no sé cual, suave y dulce como su piel.


No recuerdo su nombre; quizá no me lo dijera. Pero a veces, pocas veces, pero a veces toco una canción tan suave como aquella y recuerdo el momento en que toda la tierra bailaba lentamente ese ritmo, en silencio, abrazada a una estrella.