miércoles, 23 de mayo de 2012

Amor a la música

Siempre me han llamado la atención los casos de instinto de superación y, más aún, aquellos en los que una persona saca provecho de lo que en principio era un obstáculo. Es famoso el caso de Django Reinhart, quien quedó practicamente inútil de una mano debido a un incendio y, a pesar de ello, desarrolló una técnica que le permitío seguir siendo uno de los guitarristas más famosos de todos los tiempos. No es el único ni el primero. Se dice que Paganini padecía una enfermedad que afectaba a sus huesos, a su elasticidad. Lejos de alejarle de la música, la aprovechó para cambiar el modo de tocar el violín. En un intento de alcanzar ese virtuosismo, el pobre Schumann se destrozó la mano, lo que si bien lo alejó de los conciertos, no le impidió ser un gran compositor. Quiero pensar que lo que impulsó a estos personajes a seguir adelante no fue la ambición, ni una consideración del ser humano como ejemplo de superación ante cualquier adversidad sino, simplemente, su amor a la música. En fin, que escribo esto en plan de "no hay mal que por bien no venga" para animarme de cara al verano.

2 comentarios:

EL CHICO GRIS dijo...

¿Te ha ocurrido algo?

PD: Qué cachondos los de blogger: "Demuestra que no eres un robot". ¡Si yo no paso los test Voight-Kampff!

Bardamu dijo...

Ya, ahora que lo leo puede parecer que he sufrido un jamacuco, pero no, gracias, físicamente estoy bien. Un poco harto, eso sí, de andar pasando de un trabajo a otro y de ahí a la nada y otra vez a volver a empezar.

Gracias por no ser un robot ;D