lunes, 8 de diciembre de 2008
Dejando la mente en blanco
Hace tiempo que me excitas. Sé que te vistes pensando en cómo me entretengo imaginando mil maneras de quitarte las prendas........
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Cuestión de elegancia
martes, 2 de diciembre de 2008
La Primera Guitarra de Brian Jones VIII

Mónica, amante esposa y madre, fue mi mejor amiga de la escuela. Desde los cuatro años hasta los catorce. Nuestras madres nos llevaban juntas al colegio, como a dos gemelas, enfundadas en lana con abrigos verdes, casi sin poder movernos. Rematando el conjunto, a modo de tapón, nos colocaban un verdugo. No sé cómo se le pudo ocurrir a alguien semejante prenda, ni porqué tuvo tanto éxito entre los niños de mi generación, pero quien le puso el nombre sabía muy bien lo que se hacía. Jamás la infancia se ha visto sometida a tortura igual por parte de su padres.
En un bar cerca de la escuela tenían una máquina de bolas de chicle. Todos los viernes por la tarde echábamos un montón de monedas. Habíamos probado casi todas: verdes, amarillas, azules, rojas... pero queríamos un chicle en especial, una gran bola púrpura que nos traía locas. Casi toda nuestra paga era devorada por la máquina, pero la bola púrpura nunca salía.
Un año, al llegar el verano, cambiaron la máquina por una nevera de helados y nuestras esperanzas se congelaron junto a flashes de cocacola.
Hoy, después de muchos años, he visto a Mónica paseando a su hijo, todo envuelto en pana y coronado por un gorro de lana. En lo alto del gorro, como en la copa de un árbol de navidad, tenía un enorme pompón púrpura. No puede evitar sonreir.
Me resulta extraño ver a mi vieja amiga, tan dura como yo, tan niña como yo, convertida en madre. Pero me reconforta pensar que, al menos ella, consiguió su bola púrpura.
Esta canción es para tí.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Minimal Animal
Maliaño no sería posible sin el Minimal, y el Minimal no es posible sin Felipe.
Ya va casi para quince años que lo descubrí y todo ha cambiado alrededor. Por él han pasado exposiciones, conciertos, copas, tertulias, recitales, películas, tardes de terraza, tabaco, artístas, obreros, vividores, gente anónima, y muchas risas. Mis conocimientos y, sobre todo, mi visión del arte le deben más a este bar que a cualquiera de los profesores que haya tenido. Otro tanto me pasa con la música.
No hay nostalgia en este post. Cierto que ya no soy el chico flaco y despeinado de antes, que bebo menos y en mejores compañias, que he descubierto que las chicas de las canciones se han ido y que las drogas y el rock no son para tanto, que Maliaño se ha vuelto un poco más gris y pertenezco al grupo prohibido en el Callejón; pero un negroni en el Minimal puede devolver la sonrisa hasta al más cínico.
Cuando acabe el turno, visite nuestro bar.
lunes, 24 de noviembre de 2008
De influencias

Uno de los músicos que más me ha influenciado ha sido Mark Knopfler, hasta el punto de aprender su apellido y todo. Aún hoy sigo escuchando su música como si sonara por primera vez, salvo porque me trae muchísimos recuerdos de lugares y personas que han desaparecido de mi vida. Pero, el caso es que también me gusta mucho Lou Reed, por ejemplo, y su tema Berlín se me recuerda demasiado a Private Investigations. Aunque claro, luego escucho a JJ Cale y su estilo me es tremendamente familiar.
Con todo, Mark sigue siendo uno de mis músicos preferidos. Este post sólo sirve para cuestionar la propiedad intelectual.
Por cierto, su canción Romeo y Julieta me recordaba a una de Bruce Springsteen que ahora no me viene a la cabeza.
domingo, 23 de noviembre de 2008
Intercultura y el adviento
Aunque todos los blogs que tengo linkados los he escogido por afinidad y gusto personal, amén de por distintas simpatías, tengo especial predilección por Intercultura y Cocina. Además de poder recorrer Alemania y sus distintas costumbres, no puedo resistirme a sus recetas, que uno tiene sus debilidades. Ahora ha propuesto un juego del que os dejo la publicidad por si os animais:
sábado, 22 de noviembre de 2008
Cuando crecen los enanos

En ocasiones, dar un paso supone pasar de estar con el agua al cuello a perder pie y hundirse. Cuanto más te resistes, cuanto más pataleas y te agitas, más agua tragas. En esa situación, lo único que puedes hacer es dejarte flotar y esperar a dónde te lleva la corriente.
Decía Blas de Otero que hay días grises, días que crecen en un charco de lágrimas. Vigilaré mis pasos.
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