
Vaya fin de semana místico el mío, pero el budismo no llega a calarme del todo con ese rollo del desapego y la supresión del ego. Lo mío es más bien la reinvención del ego, la reafirmación constante de nuestras diversas caras, de nuestras infinitas posibilidades, ¿porqué limitarse?¿quién soy yo para rechazar el universo?¿porqué negar mi parte favorita, la que más me hace sufrir?
Admiro desde siempre la capacidad de Dylan para transformarse, para convertirse en otra persona completamente distinta, completamente inventada, con distintas caras según dónde se aparezca, llevando la contraria: ¿os gusta el folk? Sonido eléctrico y ruidoso; ¿me aclamais como nuevo ídolo del rock? John Wesley Harding.
Lou Reed, siguió su estela, hizo borrón y cuenta nueva con su Metal Machine Music. Marc Bolan y David Bowie le rindieron homenaje (Ballroom of Mars y Song for Bob Dylan). Este último llevó al extremo lo de cambiarse la máscara. ¿Eso es esconderse o buscarse?
Admiro a quien hace de su persona un espectáculo, a quien tiene el suficiente valor como para dejar que todos le miren, aunque parezca un disfraz. Sobre todo en ciudades pequeñas, donde nadie es desconocido.
He ahí el valor, por ejemplo, de los Hermosos Vencidos; de toda la carrera de David Llera, en realidad. No es fácil convertirse en una estrella cuando estás bajo el juicio de todos tus vecinos. Sobre todo cuando se respalda con talento. Un viejo amigo nunca te perdonará que salgas de la mediocridad, el éxito siempre es para quien vive lejos, para el extraño, inalcanzable.
Termino alabando, así, a uno de los pocos grupos que se atreven a ofrecer algo más que música en esta región (los hay, me los reservo para otro momento), que saben que el rock no es tocar con los colegas del barrio, sino salir de él o convertirlo en la ciudad de tus sueños.
Rock pegadizo y desenfadado para disfrutar sin complejos. Visite nuestro bar: http://www.myspace.com/hermososvencidos




