martes, 15 de abril de 2008

Las partículas elementales


Por más que me guste la literatura francesa, no termino de coger el punto a Michel Houellebecq. Quizá porque los personajes me sean un tanto lejanos (clase media alta francesa y esas cosas) y algo frios, quizá porque plantear un visión de las tres últimas décadas de un país a través de la vida de varios personajes que se van cruzando empieza a ser una fórmula que me aburre (y no está mal planteada en el libro, que conste), o quizá por sus pretensiones filosóficas. Demasiado pretencioso. Pero, de momento, me quedo con dos pasajes del libro. El primero lo transcribo:

"En la historia siempre han existido seres humanos así. Seres humanos que trabajaron toda su vida, y que trabajaron mucho, sólo por amor y entrega; que dieron literalmente su vida a los demás con espíritu de amor y de entrega; que sin embargo no lo consideraban un sacrificio; que en realidad no concebían otro modo de vida que el de dar su vida a los demás con espíritu de entrega y de amor. En la práctica, estos seres humanos han siempre han sido mujeres".

Otra parte de libro con la que me quedo es cuando dos de sus protagonistas se reunen bebiendo Campari; no porque sea un pasaje especialmente bueno, sino por los recuerdos que me trae esta bebida: rebajada con hielo, con su toque amargo, o mezclada con naranja y cointreau, dulce y refrescante, o mi favorita: el Negroni, con vermut rojo y ginebra; pero siempre en la terraza del Minimal, disfrutando de los últimos rayos de sol en Maliaño.

sábado, 12 de abril de 2008

La primera guitarra de Brian Jones IV


Me rio cuando dicen que las mujeres somos profundas. He hurgado dentro de mí, escarbado, removido, cavado, hundido mis dedos dentro, muy dentro de mí, usándolos como periscopios en busca de un destello de mi alma y me he dado cuenta de que lo mejor está en la superficie, tan a mano que te lo puedes saltar en un descuido.

De pequeña, me encantaba esconder pequeños tesoros por toda la casa, o por el parque, el patio, donde fuere. Anillos de juguete, cristales y piedras con formas extrañas, muñecos diminutos, cromos y pegatinas, todo envuelto en paquetitos de tela sedosa y brillante. Los dejaba un tiempo enterrados; luego regresaba para recogerlos o comprobar si otro los había encontrado por mí.

Ahora, ya más crecida, me gusta tumbarme sobre la hierba en las noches de verano, la misma hierba que en mi niñez fue la isla donde enterré mi botín, y contemplar las estrellas, los cuerpos celestes.

Me recuesto sobre el rocio con esos cuerpos brillando, ardiendo encima de mí y dejo que busquen bajo mi piel todos los tesoros que oculté en mis días de saqueos y abordajes, que descubran los placeres pequeños y perversos que una vez guardé celosamente para mí sola.

miércoles, 9 de abril de 2008

Dr. Feelgood

Va este post para todos aquellos que se sienten sólos, tristes, en horas bajas, simplemente aburridos o viejos. (Pequeña Miss U, Espía, Ese, y Doctor, especialmente tú aunque sólo sea porque me has hecho recordar este grupo)

martes, 8 de abril de 2008

La Invención de Hugo Cabret


Que enganche tengo... Podeis decir que es un libro para niños, pero lo cierto es que es un libro mágico. No sólo porque los dibujos sean una pasada, sino porque se van pasando las páginas como si fuera una secuencia cinematográfica. Y sus referencias: Paris, los comienzos del cine, la magia, los autómatas...

Harry Potter, échate a un lado y llora. Puede que no sea un superventas. No lo sé. Pero es el típico regalo de cumpleaños que te hubieras pasado meses, o años, hojeando, leyendo (bueno, el texto no es lo mejor, lo admito) y soñando. Para empezar a amar los libros.

lunes, 7 de abril de 2008

Per saecula


Leyendo una vieja escritura pública de compraventa (no demasiado, de 1935) me encuentro con lo siguiente: D. Fulanito de Tal, vecino de ..., de profesión difunto. ? Tal cual.

O el Sr. Notario era un guasón, o ese pobre hombre va a estar trabajando toda la eternidad.

sábado, 5 de abril de 2008

Who loves the sun


Hoy ha amanecido un día fantástico y, no sé porqué, se me ha venido a la cabeza el disco Forever Changes de Love. Así que me he puesto a rebuscar en la estanteria y... A disfrutar.


miércoles, 2 de abril de 2008

Viento sur


Siempre me ha llamado la atención las plaquitas que se ven en las puertas del Paseo Pereda: con viento sur, entrada por General Mola (la calle de atrás). No pasaba de ser una mera curiosidad hasta que tuve que entrar en uno de los portales un día de sur. ¡Pedazo vuelta! Efectivamente, tienes que entrar por la otra puerta.

Y no sé... vivir en una ciudad en la que, según el viento que sople, puedes entrar o debes darte un paseo no puede ser sano. Con todo, tiene cierto encanto poético.