
Todo pasa y todo llega. Lo que pudo ser la fecha de una história de ciencia ficción, acaba como anotación en una agenda desfasada.
El último número de la revista Qvorum tiene, entre sus contenidos varias reflexiones interesantes con motivo de la candidatura de Santander a la capitalidad europea de 2016. Entre ellas destacaría el artículo "Cómo ser culto", de Rafael Manrique ("la cultura es una disciplina", no parece muy tentador, aunque puede sonar perverso...) y dos entrevistas:
.- Entrevista a Rafael Doctor, director de la Fundación Santander 2016: parece encontrarse a gusto con el ambiente que hay en la ciudad y se muestra optimista: "vamos a ganar porque vamos a plantear una idea ganadora" o "vamos a ganar. Porque uno de los factores que más se valoran es la implicación de la ciudad, la ilusión de sus habitantes". Me gusta una de las cosas que dice: "Lo veo como una forma de cohesión de una socieda concreta articulada en torno al hecho cultural (...) no es un juego de artificio, no es una simple carrera que se gane o se pierda y no pase nada, sino que debe ser un trabajo de fondo que puede dar muchos frutos".
Es cierto que hay bastante espectativa y mucha incredulidad. Si analizamos lo que han hecho hasta ahora (lo del logo en los escaparates, dividir la ciudad en distritos con banderitas y poner a cuatro dibujantes en una carpa), lo cierto es que es para desanimarse un rato largo. Porque, ojo, no todas las actividades que se realizan en la ciudad tienen que ver con esta fundación y da la impresión de que no hay un plan o una idea organizada. Claro, que como él mismo dice, acaban de aterrizar, están conociendo la ciudad, la gente, sus infraestructuras... y "en este momento temporal concreto todavía no voy a poder hablar de muchas cosas que aún son secretas o que sería indiscreto revelar", que a mí personalmente me suena a "todavía no tengo ni puñetera idea de dónde me he metido ni qué es lo que voy a hacer".
El tiempo dirá...
.- Entrevista a Luis Bezeta: a pesar de su juventud (bueno, pasa de los treinta, pero eso no es nada) es uno de los videocreadores o videoartistas más destacados de la ciudad. Es hombre de pocas palabras. Como estoy en plan víbora, me quedo con la última respuesta para mi reflexión: "Me gustaría aportar algo a la ciudad y a la candidatura. Si pudiera elegir, pues desarrollando algún proyecto personal por supuesto; por encargo, no obstante, también sería bonito". Traducido al lenguaje de mi barrio es "cómprame que me vendo, aunque si me pagas lo que ya tengo mejor". Es legítimo. Decía Picaso que el pintor pinta lo que vende, y el artista vende lo que pinta.
En fin, acabando que me alargo: lo bueno que veo en todo esto es que se ha abierto un debate en la calle acerca de la importancia de la cultura en la ciudad, de lo que la gente busca, quiere, pide, o se traga sin más. Se da pie a que la gente que hace cosas en la región hable, proteste, se anuncie o se venda directamente (que no es malo en sí), y a que vengan propuestas nuevas, o no tanto, que a veces están bien y, otras, nos reafirman en la creencia de que no es oro todo lo que brilla.
Con todo, yo apuesto por el 2017, por los posos que queden en la ciudad cuando se hayan ido las subvenciones.
Y Qvorum, por favor, si me estás leyendo: toda revolución conlleva una propuesta estética. Pide una subvención para pagar a un diseñador-maquetador que haga atractiva y legible la revista, plis, que entre los espacios en blanco, las fotos tamaño sello y la letra chuletera, el continente hace desmerecer al contenido.
